El debate sobre si una eventual presidencia de Keiko Fujimori implicaría una concentración peligrosa de poder debe partir de un dato objetivo: la correlación real de fuerzas en el Senado. Fuerza Popular tiene 22 escaños, muy lejos de cualquier mayoría decisiva. La mayoría absoluta se alcanza con 31 votos y las decisiones más sensibles —como elección de altas autoridades o reformas constitucionales sin referéndum— requieren 40. Es decir, Fuerza Popular está a 9 votos de la mayoría absoluta y a 18 de la mayoría calificada. El resto de la Cámara está distribuido entre Renovación Popular (8), Juntos por el Perú (14), Buen Gobierno (7), Obras (5) y Ahora Nación (4), lo que configura un Senado fragmentado donde ningún partido puede imponer su agenda sin negociar.
Este dato institucional contrasta con la narrativa de que un eventual gobierno de Keiko concentraría un poder excesivo. La evidencia muestra lo contrario: el Ejecutivo peruano está constitucionalmente limitado y depende del Congreso para casi todas las decisiones estructurales. En este escenario, la gobernabilidad no depende de la voluntad de un solo partido, sino de la capacidad de construir acuerdos multipartidarios.
Diversos analistas han señalado históricamente los riesgos de un fujimorismo con mayorías amplias, pero también han reconocido que este Congreso no reproduce ese escenario. José Alejandro Godoy ha advertido que una mayoría fujimorista puede tensionar la institucionalidad, pero ha subrayado que el Congreso 2026 no está dominado por un solo bloque. Augusto Álvarez Rodrich ha recordado que el fujimorismo, cuando ha tenido control parlamentario, ha ejercido presión sobre instituciones, pero también ha enfatizado que en este periodo no tiene los votos para hacerlo sin alianzas amplias y estables. Daniel Salaverry, crítico del comportamiento histórico del fujimorismo, ha señalado que el país ya vivió un Congreso dominado por ese partido, pero ha reconocido que en este escenario no controla nada por sí solo y que ningún gobierno podrá actuar sin acuerdos transversales.
A partir de estos elementos, la afirmación de que Keiko Fujimori "concentraría demasiado poder" si gana la presidencia no se sostiene en la estructura real del sistema político. El Ejecutivo no puede legislar sin autorización del Congreso, no puede reformar la Constitución, no puede designar autoridades sin mayorías calificadas y no puede controlar organismos autónomos. La fragmentación parlamentaria y los altos umbrales de votación actúan como contrapesos efectivos. Por ello, más que un escenario de concentración de poder, lo que se configura es un gobierno que, como cualquier otro en el Perú contemporáneo, estaría obligado a negociar, pactar y construir coaliciones para avanzar cualquier agenda.
Los umbrales de votación en el nuevo Senado
| Tipo de mayoría | Votos requeridos (sobre 60) | Competencias reales del Senado |
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| Mayoría simple | Más votos a favor que en contra entre los presentes |
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| Mayoría absoluta | 31 votos |
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| Mayoría calificada de 2/3 | 40 votos |
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| Reformas constitucionales | Opción A: 40 votos en una legislatura (sin referéndum) Opción B: 31 votos en dos legislaturas sucesivas (con referéndum) |
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