Por: Martha Bringas Gómez (*)
¿Sabías que, en Norteamérica y Europa, el gobierno envía cada año a los contribuyentes, una carta con el detalle del gasto realizado por el Estado con los impuestos que han pagado?
Y es que, así como cuando uno va a un restaurante, tiene derecho a pedir el comprobante de pago para conocer el detalle de la cuenta; del mismo modo, en asuntos de impuestos, tenemos derecho a saber cómo, cuánto y con qué eficiencia se distribuye nuestro dinero. El Estado tiene el deber legal y ético, de RENDIR CUENTAS de sus actos en forma permanente, más aún si estos se hacen con el dinero de los ciudadanos y de las empresas. No hacerlo, es una falta ética y va contra la ley.
En esos países avanzados, ser contribuyente equivale a ser ciudadano. Por eso, TODOS (ricos y pobres) tienen acceso a educación pública de calidad, servicios de salud pública gratuitos y con total cobertura de consultas y medicinas, así como seguro de salud contra toda clase de eventos y accidentes. El Estado también provee de vías (carreteras y autopistas) de calidad y a lo largo de todo su territorio. No se pagan peajes, salvo que se quiera acceder a autopistas alternas con tramos más cortos. Todos los ciudadanos cuentan con espacios públicos gratuitos y de esparcimiento, con ciudades ordenadas y limpias; en otras palabras, una calidad de vida muy superior.
El ministro Francke dice que debemos tributar como los países del primer mundo. Pero los servicios públicos que brinda el Estado peruano – si es que acaso existen – se encuentran a años luz de distancia de aquellos países. Pero lo que es más grave, aquí los gobernantes creen que no tienen obligación alguna de rendir cuentas a los ciudadanos de cómo se gasta HOY el dinero que ya se viene recaudando e ingresa todos los días a las arcas fiscales.
Nadie le pide al gobierno que solucione todos los problemas del país en 100 días, pero si de promesas se trata, en vez seguir usando el trillado discurso de “el pueblo quiere asamblea constituyente”, más valdría que se dedique de una vez por todas a combatir frontalmente la corrupción estatal, que nos roba 3% del Producto Bruto Interno todos los años y que no tiene nada que ver con el modelo económico, como falsamente aduce el Ministro de Justicia, sino con las personas que tienen el poder y que toman las decisiones en los gobiernos locales, regionales y en el propio gobierno central, a vista y paciencia de la Contraloría y de los gobernantes de turno.
No dejes que te cuenten cuentos ni medias verdades. Tienes derecho a exigir al Estado que te diga cómo, cuánto y con qué eficiencia gasta el dinero de los impuestos que todos pagamos. Se llama RENDICION DE CUENTAS y la ley los obliga a hacerlo. Hagamos que suceda.
(*) Abogada. Mg. en Gestión Pública. Directora de Asociación de Contribuyentes del Perú